GEMOTERAPIA
por Carlos Alasia.
Las piedras y la Fe de los Bálticos (lituanos)
Laume
Laume (una bruja) era la diosa más bonita que vivía en las nubes, sentada en un trono de diamante y mirando siempre a la tierra y sus habitantes. Una vez vio a un hombre joven que era muy guapo, por lo que estiró hacia abajo su faja de arco iris y descendió para encontrarse con él. Pasado el tiempo tuvo un hijo al que llamó Meilius. Este hijo de Laume fue criado por una vieja hechicera que vivía en los bancos del río Neris. Su madre bajaba tres veces al día para alimentarlo con su leche. Esto duró varios meses, hasta que el Dios supremo descubriera que Laume había estado escondiendo el hijo fruto de su relación con un hombre mortal de la tierra. Dios tiró con una honda al hijo de Laume a los cielos y ahora él vive entre las estrellas de la constelación de Sietynas (Pleiades). Laume también fue castigada - dios cortó sus pezones en pedazos pequeños y los esparció por la tierra. Hoy las personas coleccionan estas piedras llamadas pezones de Laume para hacer medicina.
Jurate
Había hace tiempo y en las profundidades del mar báltico, un
castillo ambarino muy bonito. Pertenecía a Jurate - señora del
mar-. Jurate gobernó y cuidó por sobre toda critatura del mar
y hasta cada gota de agua. Hasta el gusano más diminuto o los peces
más pequeños no podrían estar más contentos, porque
vivían en paz y amistad. Una vez Jurate oyó que un pescador
llamado que Kastytis tomaba sus peces y los quitaba del mar. Enfadada, la
diosa subió a la superficie del mar para hablarle al pescador. El joven
no podía creer con sus propios ojos, al descubrir entre su captura
que se hallaba la diosa del mar. Las palabras furiosas de la diosa cesaron
pronto porque le gustó el pescador joven. Jurate invitó Kastytis
a ver su castillo ambarino. Kastytis pasó muchos días de jubilo
en el fondo del mar, olvidándose pronto de su nave, de su madre y de
la playa soleada. La diosa era lo más bonito que podía haber
visto sus ojos. El dios del trueno Perkunas, un día vio que Jurate
estaba pasando sus días en el trono celestial con un hombre mortal
y eso le causó una gran rabia. Perkunas disparó una flecha de
fuego directamente al castillo ambarino y lo rompió convirtiéndolo
en migas de ámbar. El pescador Kastytis que se atrevió a enamorarse
de una diosa perdió su vida. La diosa se encadenó a una piedra
en el fondo del mar donde todavía llora por su querido Kastytis. Usted
aún puede encontrar pequeñas gotas de lágrimas de ámbar
en las arenas del mar.
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