CENTRO FILOSÓFICO-ESPIRITUAL
PREMA



ASTROLOGÍA

1. La astrología es una ciencia, y en verdad una ciencia del futuro. Es también verdad que la astrología, en su aspecto más elevado y en su verdadera interpre­tación, permitirá finalmente al hombre enfocar su comprensión y actuar correc­tamente. Además es correcto que en las futuras revelaciones de la astrología se hallará el secreto de la verdadera coordinación entre alma y forma. Pero esa astrología aún no se ha descubierto. Mucho se pasa por alto, y se conoce muy poco para hacer de ella la ciencia exacta que la mayoría pretende. La aseveración será cumplida en fecha futura, pero aún no ha llegado el momento.

Son exactas las pretensiones de los astrólogos respecto a la realidad de las energías que actúan sobre el organismo humano, pero son infundadas res­pecto a la capacidad de interpretarlas verdaderamente; la personas más inteligente de nuestro planeta sabe muy poco, pues no olviden que los adeptos emplean principalmente la intuición.

La energía de la constelación o signo específico en que nace el hombre es más profundamente significativa de lo sugerido hasta ahora. Encarna o indica su problema actual, establece el paso o ritmo de su vida, y está relacionada con la cualidad de su personalidad. Rige, si así puedo decirlo, el aspecto... actividad de su vida, durante la encarnación.

2. El sistema solar ya no debe considerarse un punto alrededor del cual gira el zodíaco, o a través del cual el sol pasa durante su gran cielo de aproximadamente 25.000 años. Los astrólogos que poseen visión interna podrán negar que esta sea la actitud comúnmente adoptada, sin embargo -a fin de esclarecerla y en conexión con el público en general‑ la inferencia es permitida y aceptada por los ignorantes. Sobre esta teoría, concerniente al zodíaco, se apoya ampliamente lo que denominamos la Gran Ilusión. Quisiera que recuerden esto al estudiar juntos las nuevas formas de encarar la más grande y antigua de todas las ciencias. La astrología es una ciencia que debe volver a su original belleza y verdad, para que el mundo pueda obtener una perspectiva más veras y una apreciación más justa y exacta del Plan divino, tal como es expresado en la actualidad por medio de la Sabiduría de las Edades.

La segunda afirmación que quisiera hacer es que en la actualidad la astrología es esencialmente la más pura presentación de la verdad esotérica en el mundo, porque es la ciencia que trata de las fuerzas y energías que condicionan, rigen y actúan a través del espacio, y sobre él y todo lo que en éste se encuentra. Cuando sea captado este hecho, cuando el origen de esas energías sea mejor comprendido y la naturaleza del espacio correctamente captada, tendremos un horizonte más amplio y más íntimamente relacionado; las relaciones entre entidades individuales y planetarias, del sistema y del cosmos, serán entonces conocidas y comenzaremos a vivir científicamente, vivir científico que es el propósito inmediato de la astrología.

Al investigador moderno le agrada creer que sobre y a través de él hacen impacto y fluyen esas energías que provienen del signo en el cual está el sol en el momento de su nacimiento: considera que él responde a las fuerzas de los distintos planetas, a medida que rigen las casas de su horóscopo, y cree que las tendencias y circunstancias de su vida están determinadas así tampoco tiene en cuenta las energías que actúan constantemente sobre nuestro plane­ta, procedentes de otras constelaciones o de muchos planetas "ocultos". En la sabiduría Eterna se dice que existen alrededor de setenta de estos planetas en nuestro sistema solar. Por lo tanto no me ocuparé del tema de la astrología esotérica desde el punto de vista del horóscopo. Las relaciones universales, la interacción de energías, la naturaleza de lo que se halla detrás de la Gran Ilusión, la engañosa "apariencia de las cosas tal como son" y el destino de nuestro planeta, de los reinos de la naturaleza y de la humanidad como un todo, constituyen las partes más importantes de nuestro tema.

Esto me lleva a la tercera afirmación, la cual es tan básica y fundamental que les pediría se detengan a considerarla, aunque no capten plenamente todas sus implicaciones. La Sabiduría Antigua enseña que "el espacio es una entidad". La astrología esotérica se ocupa de la vida de esta entidad y de las fuerzas y energías, los impulsos y los ritmos, los ciclos, el tiempo y las estaciones.

3. La astrología esotérica trata de la Vida y las Vidas, que animan los "puntos de luz" dentro de la Vida universal. Constelaciones, sistemas solares, planetas, reinos de la naturaleza y el hombre microscópico, son el resultado de la actividad y la manifestación de la energía de ciertas Vidas, cuyos cielos de expresión y sus infinitos propósitos, están fuera de la comprensión de las mentes más avanzadas e iluminadas de nuestro planeta.

El próximo punto que deben captar, es que el éter del espacio constituye el campo a través del cual actúan las energías que provienen de innumerables Fuentes de origen. Por lo tanto, estamos relacionados con el cuerpo etérico del planeta, del sistema solar y de los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, y con el vasto y general cuerpo etérico del universo en el cual estamos localizados. Empleo deliberadamente la palabra 1ocalizado? por las inferencias que puede tener. Este amplio campo como también los más reducidos y conocidos, proporcionan el medio de trasmitir las energías que actúan sobre y a través de nuestro sistema solar, esferas planetarias y todas las formas de vida que existen en esas esferas. Forma un ininterrumpido campo de actividad en constante e incesante movimiento, medio eterno para el intercambio y trasmisión de energías.

En conexión con esto y a fin de comprenderlo mejor será útil estudiar al hombre individual. De esta manera podemos obtener una tenue comprensión de la verdad básica y subyacente. Los estudiantes deben recordar siempre que la Ley de Analogía es un medio de interpretación. El esoterismo enseña ‑y la ciencia moderna está Regando a la misma conclusión‑ que subyacente en el cuerpo físico y en su complejo e intrincado sistema de nervios, existe un cuerpo vital o etérico, contraparte y verdadera forma del aspecto fenoménico externo y tangible, siendo análogamente el medio para trasmitir fuerza a todas las partes de la estructura humana y el agente de la conciencia y de la vida que mora internamente. Determina y condiciona al cuerpo físico, pues cons­tituye en sí el receptáculo y el trasmisor de energía proveniente de los diversos aspectos subjetivos del hombre y también del medio ambiente en el cual vive el hombre interno y el externo.

Agregaré aquí otros dos puntos. Primero: el cuerpo etérico individual no es un vehículo humano aislado y separado, sino que en forma curiosa es parte integrante del cuerpo etérico de esa entidad que denominarnos familia humana. Este reino de la naturaleza, por medio de su cuerpo etérico, forma parte integrante del cuerpo etérico planetario, que no está separado de los cuerpos etéricos de otros planetas, sino todos ellos juntamente con el cuerpo etérico del sol, constituyen el cuerpo etérico del sistema solar, que está relacionado con los cuerpos etéricos de los seis sistemas solares, los cuales forman con el nuestro una unidad cósmica, afluyendo a ellos energías y fuerzas de ciertas grandes constelaciones. El espacio es etérico en su natura­leza, y su cuerpo vital está compuesto de la totalidad de los cuerpos etéricos de todas las constelaciones, sistemas solares y planetas que se encuentran en él. En todas partes de esta áurea red cósmica circulan constantemente energías y fuerzas, constituyendo la base científica de las teorías astrológicas. Así como las fuerzas del planeta y del hombre espiritual interno (para mencionar sólo un factor entre muchos) fluyen en el plano físico a través del cuerpo etérico del hombre individual y condicionan su expresión externa, actividad y cualidades, así también las variadas fuerzas del universo fluyen a través de cada parte del cuerpo etérico de esa entidad que llamamos espacio, y condiciona y determina la expresión externa, las actividades y las cualidades de cada una de la formas que se hallan dentro de la periferia cósmica.

Segundo, en el cuerpo etérico humano hay siete centros principales de fuerza, agentes distribuidores y acumuladores de electricidad, que propor­cionan al hombre fuerza dinámica y energía cualitativa, produciendo efectos definidos sobre su manifestación física externa. Por medio de su constante actividad aparecen en el hombre sus cualidades y comienzan a emerger las tendencias de sus rayos, indicando claramente su etapa de evolución.

Este "control de la forma por medio de un septenario de energía? (como lo define El Antiguo Comentario) constituye una regla inalterable del gobierno interno de nuestro universo y de nuestro particular sistema solar como en el caso del hombre individual‑ Existen, por ejemplo, en nuestro sistema solar, siete planetas sagrados, que corresponden a los siete centros de fuerza individuales del hombre. Los siete sistemas solares, de los cuales el nuestro es uno, a su vez son los siete centros de energía de Aquel a quien me he referido en otros libros como "Aquel de Quien Nada Puede Decirse".

4. Los cielos, constelaciones, signos y planetas, significan una cosa para la Jerarquía, otra para los astrónomos y aún otra para los astrólogos, mientras que para el ciudadano común son simplemente confusas galaxias de luz.

5. Ciertos cambios básicos se están produciendo en la inclinación del eje de la Tierra y esto traerá gran confusión en los cómputos de los astrólogos, cambios que se efectúan lenta y progresivamente y de acuerdo a la ley cósmica. A medida que esto sucede resulta imposible hacer cómputos y deducciones exactas. Cuando la orientación y el "punto de dirección" del polo de la Tierra haya sido nuevamente estabilizado, podrán obtenerse, con exactitud, las nuevas cifras matemáticas condicionantes. En verdad, desde los antiguos días egipcios, no se ha podido lograr una verdadera exactitud. Cualquier cosa que pueda realizarse en estas líneas sólo es aproximado y, por lo tanto, resulta imposible hacer el análisis, la predicción y la interpretación verídicos. Todo el tema es muy confuso y completamente incomprensible para el astrólogo común y, lógicamente, para el estudiante común. Sin embargo les recordaré que en el gran ciclo de vida de la Tierra se ha producido varias veces el cambio de las "estrellas polares" y que nuestra actual estrella polar no ha estado siempre en la misma posición. Esto también la ciencia lo reconoce.

En cada uno de los grandes deslizamientos del eje de la Tierra, hubo convulsiones, confusiones y cataclismos previos a la reconstrucción, estabili­zación y aparente y relativa calma. Estos acontecimientos macrocósmicos tienen analogías microcósmicas similares, tanto en la vida de la humanidad como en la del hombre individual.

6. No puedo insistir demasiado en que la astrología esotérica concierne totalmente a las fuerzas y energías que afectan al aspecto conciencia del ser humano y condicionan la vida de la personalidad. Este punto debe ser considerado por sobre todo lo demás. En otras palabras, la astrología esoté­rica concierne al alma y no a la forma y, por lo tanto, todo lo que tengo que decir se refiere a la conciencia, a su expansión, al efecto que produce sobre sus vehículos, la forma y en último análisis (como se comprobará más adelante) a la Ciencia de Iniciación.


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