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Silvia
Freire
es argentina y vive en Buenos
Aires, Capital Federal.Escritora,
conferencista conductora de TV, columnista de radio,y guía de
un nutrido grupo de personas a las que acompaña en el camino hacia
la plenitud.
Estas actividades son distintos aspectos de su única
función, que es la de llegar a la gente con un mensaje de cambio
personal, autoeducación y crecimiento
espiritual.
Su
mensaje está orientado hacia el trabajo personal y el cambio a
partir de la auto-observación. Se basa en distintas herramientas de
auto-conocimiento y superación, y el Curso de Milagros como medio
fundamental para el cambio
interior.
Ha escrito varios libros y dado múltiples conferencias
en distintos puntos del país. |
REFLEXIONES DE
SILVIA
FREIRE:
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4 -Ejercicios Espirituales: "El Manantial"
de Anthony de Mello
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Quiero proponerte que trabajemos juntos "El
manantial" de Anthony de Mello.
Como él mismo dice:
"...Estos ejercicios poseen una fuerza que no podrá experimentarse si uno
se limita a leerlos. Es preciso hacerlos. Lo cual puede afirmarse
prácticamente de cada frase de cada uno de los ejercicios, porque, muchas
veces, lo que parece ser un conjunto de palabra carentes de inspiracion
cuando uno las lee, sorprendentemente puede resultar una vía de acceso a
la "iluminación" cuando uno las hace.
Si se practican en grupo, el animador deberá proceder a leer un ejercicio
en voz alta, haciendo frecuentes pausas...
Sin embargo, cada miembro del grupo deberá seguir su propio ritmo
interior, no el del animador. En otras palabras: deberá sentirse libre
para detenerse y quedarse atrás, aún cuando el animador continúe leyendo;
libre incluso para ignorar por completo sus palabras, si es que uno se
siente interesado por algo que le atrae y le fuerza a permanecer ahí.
Si uno los hace individualmente, lo mejor es que lea el ejercicio
atentamente, y a continuación, dejando el ejercicio aparte, trate de hacer
todo cuanto recuerde del ejercicio. Si uno acude repetidamente a los
ejercicios, este mismo hecho será causa de distracciones. No es preciso
hacer un ejercicio en su totalidad.
Puede escogerse un solo fragmento,
bien sea porque no se tiene tiempo para más, bien porque dicho fragmento
ofrece tanto fruto que no se siente inclinado a pasar a otra cosa.
Es aconsejable realizar un ejercicio repetidas veces, porque en ocasiones
la repetición permite acceder a más profundos niveles; otras veces
consigue romper la "corteza" exterior de un ejercicio que, cuando se ha
intentado hacer por primera vez, ha ofrecido excesiva resistencia y dificultad.
Cuando se está haciendo un ejercicio, individualmente o en grupo, a veces
se descubre que escribir ayuda a estimular la mente cuando ésta se muestra
perezosa, o a centrarla cuando se encuentra dispersa. Pero téngase en
cuenta que el escribir no es más que una "rampa de lanzamiento" que hay
que abandonar inmediatamente después de haber despegado.
Antes de comenzar un ejercicio hay que tomarse el tiempo suficiente para
cerciorarse de que uno no lo hace exclusivamente para sí mismo, sino en
beneficio de la creación de la que uno forma parte, y que cualquier
transformación que uno pueda experimentar redundará en provecho del mundo.
Muchas veces quedará uno sorprendido al comprobar la diferencia que puede
suponer el adoptar conscientemente esta actitud.
Este ejercicio está ideado para hacer pasar de la mente al sentido y del
sentido al Silencio. Ha de usarse, por tanto,como si fuera una escalera
para acceder a la azotea. Una vez en ésta, asegúrese uno de haber dejado
la escalera, o no podrá ver el cielo..."
Empezamos!
A fin de que puedas degustarlo, te envío gratuitamente el primer ejercicio
de una serie de "packs" de ejercicios espirituales:
Me imagino que hoy voy a morir.
Solicito tiempo para estar a solas y redactar para mis amigos y amigas una
especie de testamento en el que los siguientes puntos podrían constituir
otros tantos capítulos:
1. Tales cosas he amado en la vida:
Cosas que he saboreado...
contemplado...
olido...
escuchado...
tocado...
2. Tales experiencias he apreciado...
3. Tales conceptos me han ayudado a liberarme...
4. Tales creencias he dejado atras...
5. De tales convicciones he vivido...
6. Tales son las cosas para las que he vivido...
7. Tales ideas he adquirido en la escuela de la vida:
ideas acerca de Dios,
del mundo,
de la naturaleza humana,
de Jesucristo,
del amor,
de la religión,
de la oración...
8. Tales riesgos he corrido...
tales peligros he buscado...
9. Tales sufrimientos me han moldeado...
10. Tales lecciones me han moldeado...
11. Tales influencias han configurado mi vida (personas, ocupaciones,
libros, acontecimientos...)...
12. Tales textos bíblicos han iluminado mi camino...
13. Tales cosas lamento de mi vida...
14. Tales logros he alcanzado...
15. Tales personas llevo en el corazón...
16. Tales deseos no he satisfecho...
Escojo un final para este documento:
un poema (mío o de cualquier otro);
o una oración;
o un dibujo
o una fotografía de una revista;
o un texto bíblico;
o cualquier cosa que me parezca podría ser una apropiada conclusión a mi
testamento.
Manos a la obra!
Con cariño,
Silvia
Si querés más información para continuar este camino de ejercicios
espirituales, envianos un mail a ejercicios@silviafreiremultimedia.com y te enviaremos la información necesaria.
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